miércoles, 20 de febrero de 2013

El profesorado de la UMA es el mejor valorado en la región por los alumnos

           A pesar del eco de los recortes y la tensión creciente en el mundo estudiantil, los profesores de la Universidad de Málaga (UMA) conservan su solvencia y credibilidad entre el alumnado, que ha vuelto a calificarlos con generosidad en la encuesta anual que elabora el Centro Andaluz de Prospectiva. Es más, en esta ocasión con la máxima puntuación –7,76– del conjunto de instituciones en las que se realiza la consulta –Sevilla y Granada, incluidas–.
          Según detallaron ayer la rectora, Adelaida de la Calle, y el director del centro de demoscopia, Antonio Pascual, la nota obtenida por los profesores refleja en Málaga una evolución gradual y constante, en muchos casos relacionada con las correcciones introducidas por el propio personal docente después de conocer los resultados de ediciones anteriores. El estudio examina individualmente a cada profesor, que recibe la información de manera confidencial y exhaustiva, lo que de acuerdo con De la Calle, sirve para plantear «objetivos a mejorar».
           Del conjunto de profesores evaluados, un 93,7 por ciento alcanzan el aprobado, con un 18,3 por cien, además, con la calificación de sobresaliente. También se subraya la reválida de los que suspendieron el pasado año: en concreto, el 57, 1 por ciento de los docentes de los que desconfiaba el alumnado el pasado curso han logrado redimirse en esta última encuesta.
           Entre los aspectos más valorados, figura el cumplimiento de las obligaciones; más del 91 por ciento de los estudiantes de la UMA considera que sus profesores imparten las clases con puntualidad y conceden un notable alto (8,6) al clima de trabajo y participación que propician, aunque con una nota más baja en lo que respecta a uno de los objetivos del espacio de enseñanza europeo, la comunicación fluida y espontánea, que se queda en un 7,58.
           En opinión de los alumnos, los profesores, no obstante, han sabido sortear con acierto las nuevas exigencias incorporadas en el programa de estudios, que en la convergencia con los fines de Europa, dedica más espacio a los aspectos prácticos que al conocimiento teórico. Así, la capacidad para ajustarse a la planificación de la asignatura –modificada con la asimilación del llamado plan Bolonia– es aquilatada con un 8,2, un notable se repite casi en la misma escala –8,1– en cuanto a la coordinación de actividades teóricas y prácticas.
            El punto más negativo se recoge en el uso de las tutorías, que sigue siendo minoritario. De hecho, más de la mitad de los estudiantes –el 54,6 por ciento– reconoce no asistir; un hecho que la rectora asocia, sin embargo, con la utilización de alternativas como las plataformas de participación virtual. «Supongo que a medida que se vaya implantando el espacio de enseñanza europeo y haya que elegir máster se acudirá más a las tutorías para buscar orientación personal», indicó Pascual.
           Las buenas notas del personal docente se moderan también en otros parámetros como la motivación de los estudiantes, el empleo de la bibliografía y las fuentes recomendadas en la asignatura, las competencias docentes o los criterios de evaluación, aunque eso, sí, sin salirse de la calificación de notable.
              A la luz de estos resultados, un o,06 más altos que los del pasado ejercicio, Antonio Pascual, profesor a su vez de la Universidad de Sevilla, insistió en que los profesores constituyen «la mayor fortaleza» de la UMA. «Es más que valorable que la calificación haya subido en un año tan difícil», precisó.
En el estudio también aparece el nivel de dificultad que plantean a los alumnos las asignaturas, que es sorpresivamente alto o muy alto para la mitad de los encuestados. El responsable del Centro Andaluz de Prospectiva vinculó este dato con el del grado de interés hacia la materia­– que ha subido hasta el 71,7 por ciento– .«Con el nuevo modelo educativo de un lado la dificultad se mantiene mientras que el interés asciende», precisó.
             Los profesores también salen bien parados del análisis en los aspectos más relacionados con su desempeño profesional; cerca del 90 por ciento de los estudiantes admite que los docentes resuelven las dudas que se plantean en clase y ocho de cada diez dicen, además, que se muestran interesados en el grado de comprensión de sus explicaciones. En cuanto al trato personal, la puntuación es de un 8,5.
              La encuesta de satisfacción del alumnado– que evalúa con 1 sobre 5 un total de 28 preguntas– se incluye ya entre los criterios y la documentación a aportar en los procesos de selección y de promoción de rango entre los profesores.

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