La proclamación del cardenal argentino y arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio como Papa provocó un estruendo en la Plaza de San Pedro del Vaticano, que albergaba a decenas de miles de personas que, bajo la lluvia, aguardaban al "Habemus papam" entre cánticos y pancartas.
El humo blanco procedente del interior de la Capilla Sixtina produjo un clamor ensordecedor, como una expresión unánime de sorpresa y alegría, fruto de la impresión de estar viviendo un momento histórico.
A partir de la "fumata", la plaza comenzó poco a poco a colmarse de personas que entraban en el abrazo arquitectónico que Bernini diseñó en el siglo XVII hasta convertirse en un superficie cuajada de paraguas y expectación. La espera se hizo corta, poco menos de una hora fueron suficientes para que el cardenal protodiácono Jean Louis Touran saliese a la balconada de la basílica para anunciar la, hasta ahora, secreta identidad del futuro papa de la Iglesia Católica.
"No nos lo podemos creer, llegamos a Roma para visitar la ciudad muy felices de coincidir con el cónclave pero como católicos estamos deseando conocer quién será nuestro papa", comentó a Efe emocionada Inma Martínez, que junto con su marido, trataban de explicar a su pequeño hijo de 7 años, Joel, algunos conceptos que por su edad no había tenido tiempo a comprender, como "papa" o "iglesia".
Las cortinas del ventanal de la fachada de la Basílica comenzaron a recogerse hasta abrirse por completo y dejar paso a Francisco, el nuevo papa de la Iglesia Católica que saludó a la multitud con un amable "buenas tardes". "Queridos hermanos y hermanas, saben que el deber del cónclave es dar un obispo a Roma y parece que mis hermanos cardenales se han ido a buscarlo al fin del mundo", continuó el nuevo pontífice.
Los congregados, después de las sonrisas fruto del comentario del nuevo pontífice, enmudecieron, y todas las personas de la plaza miraban al frente, a su nuevo guía espiritual, y en la plaza solo se escuchó el primer mensaje del recién elegido pontífice y el rumor del agua de las dos fuentes.
Antes de la bendición "urbi et orbi", el nuevo obispo de Roma pidió a los congregados "un favor": "recen a Dios para bendecir a vuestro papa". La presencia del primer papa latinoamericano en el balcón de la basílica llenó la plaza de miles de dispositivos electrónicos para captar unas imágenes para la posteridad.
Nuevo pastor de la Iglesia católica
Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en la capital argentina, en el seno de un matrimonio de italianos formado por Mario Bergoglio, un empleado ferroviario, y Regina. Creció en la capital argentina y fue ahí donde comenzó a estudiar y se diplomó como técnico químico, pero poco después eligió el sacerdocio, decisión que le hizo acceder al seminario del barrio bonaerense Villa Devoto. En 1958 comenzó el noviciado en la Compañía de Jesús, por lo que se trasladó a Santiago de Chile, donde llevó a cabo estudios humanísticos, y en 1964 regresó a Buenos Aires para dedicarse a la docencia de Literatura y Psicología en el colegio de El Salvador. Cursó estudios de Teología entre 1967 y 1970 en la Facultad de Teología del colegio de San José, en San Miguel de Tucumán (norte de Argentina).
Su sacerdocio comenzó el 13 de diciembre de 1969, año en el que se desplazó a España para cumplir su tercer "probandato" (periodo que sirve para preparar intelectualmente a los jóvenes sacerdotes) en la Universidad Alcalá de Henares de Madrid. La docencia desempeñó un papel muy importante en la biografía del cardenal Bergoglio, ya que impartió lecciones en multitud de colegios, seminarios y facultades.
En 1972 regresó a Argentina, después de su época en España, para comenzar como maestro de novicios en Villa Barilari, en la localidad de San Miguel, al norte del país. Además, entre 1980 y 1986, fue profesor en la Facultad de Teología de San Miguel y rector del colegio máximo de la Facultad de Filosofía y Teología, cargos que compartió con el de párroco de la iglesia Patriarca San José, también en la localidad de San Miguel.
Tesis doctoral
En 1986 regresó a Europa, concretamente a Alemania para ultimar su tesis doctoral, pero fue trasladado a la ciudad de Córdoba para ejercer como director espiritual y confesor de la Compañía de Jesús.
Su nombramiento como obispo llegó el 20 de mayo de 1992, cuando el papa Juan Pablo II le designó obispo de la Diócesis de Auca y obispo auxiliar de la diócesis de Buenos Aires.
Cinco años más tarde, en 1997, fue nombrado arzobispo coauditor de Buenos Aires y en 1998, tras la muerte del arzobispo y cardenal Quarracino, se convirtió en el arzobispo de Buenos Aires.
Bergoglio ha tenido una gran presencia en la Conferencia Episcopal Argentina, institución que ha presidido durante seis años, de 2005 a 2011, y entre sus publicaciones más conocidas se encuentran "Meditaciones para religiosos" (1982), "Reflexiones sobre la vida apostólica" (1986) y "Reflexiones de esperanza" (1992).
El cardenal argentino, quien recibió la púrpura de manos de Juan Pablo II el 21 de febrero de 2001, es miembro de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, del Consejo Pontificio por la Familia y de la Comisión Pontificia por América Latina.

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