El Partido Popular se sumó ayer a las denuncias ciudadanas en las que se reflejaba el colapso sanitario que sufren las urgencia del Clínico, donde numerosos pacientes esperaban una cama en los pasillos tras varios días en urgencias.
Los sindicatos –Satse, UGT y CCOO– aseguraron que la excusa de «alta frecuentación» de la dirección del centro no era real, porque si bien sí es época de máxima afluencia, hay dos medias plantas cerradas, que suman 68 camas inutilizadas. Esta semana los casos denunciados en este periódico eran variopintos y de gravedad: microinfartos, roturas de pelvis o cadera, pérdida de visión o gangrena en dedos del pie a la espera de ser extirpados. La mayoría de estos pacientes tuvieron que esperar a ser ingresados en planta hasta tres días. Muchos de ellos eran personas mayores y sumaban inquietud y preocupación a un malestar más que evidente.
El propio jefe de Urgencias del hospital, Eduardo Rosell, reconoció que el periodo actual se repite de manera cíclicla y explicó que la atención sanitaria estaba más que garantizada. Además, quiso recordar que el frío, la humedad y la ciclogénesis ambiental han motivado que muchas patologías crónicas se hayan agravado. «Como estas personas requieren de una mayor atención sanitaria se produce esta hiperfrecuentación y este aumento de demanda», dijo.
El PP quiso sumarse ayer a la denuncia y su secretario provincial y regional de Sanidad del PP, Ignacio Souvirón, criticó que la Junta de Andalucía «maquilla» las listas de espera en la provincia, al tiempo que defendió «la necesidad» de que Málaga tenga un tercer hospital. «Hay pacientes que llevan días en los sillones y camillas de los hospitales, y, a causa de la reducción de plantilla, muchos de ellos no pueden ser atendidos, ingresados o intervenidos de urgencia», agregó.
Al mismo tiempo, se mostró preocupado con la situación sanitaria en la capital, «ya que Málaga se ha quedado con un solo hospital», después de la fusión en la gerencia entre el Carlos Haya y el Clínico. Por último, instó al Ejecutivo andaluz a que «cumpla sus competencias» y que se abra el Chare del Guadalhorce, situado en el municipio malagueño de Cártama, «para desbloquear la atención en el Clínico».
La respuesta de la Junta no tardó en llegar. La Delegación de Salud tachó de «demagógicas e interesadas» las críticas vertidas y destacó que la estrategia está centrada en denostar «a Andalucía y a su sanidad, para desviar la atención sobre el desmantelamiento y privatización del sistema que están surgiendo en las comunidades autónomas en las que gobiernan compañeros de su partido».
El Gobierno andaluz no dio respuesta, sin embargo, a las críticas del PP sobre la necesidad de un tercer hospital ni a las denuncias de los pacientes por la falta de camas para ingresos en el Clínico, es decir, no desmintió la situación de colapso de estos días en el hospital.
En cuanto a la falta de camas, la Junta destacó que «la calidad asistencial no se mide en número de camas, sino en resultados de salud». «Hablar de camas como criterio de calidad en la asistencia sanitaria no viene más que a demostrar desconocimiento en el sistema sanitario», agregó.
En cuanto a la falta de camas, la Junta destacó que «la calidad asistencial no se mide en número de camas, sino en resultados de salud». «Hablar de camas como criterio de calidad en la asistencia sanitaria no viene más que a demostrar desconocimiento en el sistema sanitario», agregó.
Sobre el Centro Hospitalario de Alta Resolución de Especialidades (Chare) del Guadalhorce, dijo que «hay que recordarle que han sido la Consejería de Salud y la Diputación de Málaga –gobernada entonces por el PSOE– quienes han cumplido con creces sus competencias en esta obra».
«Como consecuencia de los recortes impuestos desde el Gobierno Central y la asfixia económica derivada del objetivo del déficit, la Consejería de Salud y Bienestar Social tiene que priorizar y, por ello, ahora la prioridad es mantener el sistema sanitario universal, público y gratuito», apostilló.

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