La localidad costasoleña vive, desde la noche del pasado sábado, sus fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario Coronada. Ayer, festividad de la titular mariana, tuvo lugar la tradicional misa flamenca y procesión de la también alcaldesa perpetua dando el pistoletazo de salida a una semana de diversión al más puro estilo andaluz.
Huele a algodón dulce; a ese olor que dejan las bombillas y letreros luminosos que se pasan la noche encendiéndose y apagándose. De fondo, la sirena frenética de los clásicos coches de choque que se confunde con ese típico señor que con voz animosa te invita a probar suerte en la tómbola. Un caballista pide paso con un animal elegante, como sólo saben pasearse en Andalucía; hay un coro de señoras cantando y bailando por sevillanas en la puerta de una caseta. No hay duda: es la feria de Fuengirola.
Desde el pasado sábado, tras el pregón de la periodista y cantante local Mariló Sánchez Galdeano, este pequeño municipio de la Costa del Sol se ha declarado en fiesta y en rebeldía frente a las penurias y vive intensamente su feria. Serán siete días de diversión, baile, cante, buena comida y mejor bebida para tomarse un respiro ante la crisis económica, que sacude, como no, a sus vecinos y visitantes.
El recinto ferial vuelve a ser el escenario perfecto donde se desarrollarán la mayor parte de las actividades así como la fiesta. Más de 30 casetas de obra y otras tantas de lona en la parte trasera de las mismas, sirven como particulares embajadas a todo extraño de la ciudad que se pasa estos días por ella.
El recinto ferial vuelve a ser el escenario perfecto donde se desarrollarán la mayor parte de las actividades así como la fiesta. Más de 30 casetas de obra y otras tantas de lona en la parte trasera de las mismas, sirven como particulares embajadas a todo extraño de la ciudad que se pasa estos días por ella.
Pero antes, en el centro de la ciudad, ayer tuvo lugar el momento culmen de las fiestas: la procesión de la patrona y alcaldesa perpetua de Fuengirola y que da motivo a la feria: la Virgen del Rosario Coronada.
De nuevo, una multitudinaria misa flamenca sirvió de excelente marco previo al recorrido que la Señora de Fuengirola realizó, como viene siendo habitual, con ejemplarizante maestría por sus más de 70 hombres de trono.
Uno de los más veteranos, Javier Rosales, explica que éste precisamente es el momento, en su opinión, más importante de la feria.
«La feria no empieza hasta que la Virgen no está en la calle. Es así de simple. Todos los años, cuando escucho el pregón con mis amigos, me voy a casa y me preparo para llevar a la Virgen», dice orgulloso.
«La feria no empieza hasta que la Virgen no está en la calle. Es así de simple. Todos los años, cuando escucho el pregón con mis amigos, me voy a casa y me preparo para llevar a la Virgen», dice orgulloso.
Rosales, fue junto a Antonio Escalona, Rosa Loza, Miguel Ángel Díaz y Manuel Díaz pregoneros de la pasada edición de la feria como componentes del grupo cofrade Incienso&Romero. Este año han preparado una petalada muy especial para la patrona.
«Hemos llenado tres cajas grandes de pétalos de buganvillas y dos de rosas. Para nosotros es una muestra de cariño y devoción a la Virgen», comenta Manuel Díaz.
«Hemos llenado tres cajas grandes de pétalos de buganvillas y dos de rosas. Para nosotros es una muestra de cariño y devoción a la Virgen», comenta Manuel Díaz.
Una vez en el real de la feria, predominan los caballos y las mujeres guapas vestidas de faralaes. Vienen de todas partes, como por ejemplo Mercedes Carrasco. Es de Algeciras, y asegura que, desde hace años, no se pierde una edición de la feria del Rosario.
«Voy a muchas ferias de toda Andalucía, pero ésta, sin duda, es de mis favoritas. Me encanta el ambiente», dice.
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